Editoriales de CFCH

Editoriales de CFCH - 19 Oct 2008

Ortega y la política de rehenes

Carlos F Chamorro



El lunes pasado el presidente Ortega justificó el allanamiento por la fuerza contra las oficinas de CINCO, y dijo que yo me había resistido, en virtud de que tengo un apellido “oligarca”, me considero “intocable” y pretendo colocarme por encima de la Ley.



Lo primero que esto confirma es que quien esta detrás del operativo de persecución contra las asociaciones civiles, no es la Fiscal Adjunta ni la Ministra de Gobernación, sino el propio presidente de la república Daniel Ortega.



Y yo le digo al señor Ortega, que el apellido de mi padre, Pedro Joaquín Chamorro, lo llevo a mucha honra. Porque mi padre luchó toda su vida, predico con el ejemplo, sembró una ética y valores democráticos que tanta falta nos hacen en esos tiempos, y ofrendó su vida para acabar con la dictadura somocista.



Y ese apellido “oligarca”, como dice Ortega, lo llevo con humildad, porque siempre he sido consciente de la responsabilidad que implica honrar su memoria. Jamás he demandado algún privilegio por mi apellido, un apellido que ha sido y será siempre una fuente de inspiración, como lo siguen siendo la memoria de mis hermanos de lucha caídos en la revolución.



Porque con ese apellido “oligárquico” milité en el Frente Sandinista en la época insurreccional contra Somoza, y con ese apellido defendí la revolución sandinista, asumiendo sus virtudes y sus errores durante la década del 80 y la transición.



Y la primera vez que alguien desde el Frente Sandinista, hizo alusión a mi apellido “oligárquico”, fue precisamente el mismo Daniel Ortega, en octubre de 1994, cuando justificó mi defenestración de la dirección del Diario Barricada, por demandar un sandinismo democrático. Entonces dijo que yo, un Chamorro, me había pasado al bando del imperialismo norteamericano



Desde entonces han pasado 14 años, tres gobiernos, muchas canas en la sien y bastante menos cabello en la cabeza. Y yo me remito a las credenciales de mi trabajo como periodista independiente al servicio de la comunidad, comprometido con sociedad más justa y democrática. Ahí están los medios de comunicación que he fundado: el semanario Confidencial, el programa Esta Semana, el programa Esta Noche, el programa de radio Onda Local, y la ONG Centro de Investigación de la Comunicación.



¿Cual es el delito? ¿Ejercer un periodismo crítico, fiscalizar al poder público? Lo hemos hecho igual frente a todos los gobiernos, incluso frente a sectores del gran capital. Con todos hemos tenido tensiones, problemas y contradicciones, pero nunca se había desatado una campaña de persecusión como ocurre hoy. Una campaña que va mas allá de mi persona, pues lo que aquí esta en juego es del derecho de asociación y el derecho a la libertad de expresión. De manera que el problema no es mi apellido “oligárquico”, sino la intolerancia y el autoritarismo de Daniel Ortega



Y cuando el presidente Ortega dice que yo pretendo estar al margen de la ley, le respondo que lo único que exijo es que se respete el debido proceso. Como dice la campana del CENIDH todos los días: “derecho que no se defiende, es derecho que se pierde”. Y ante un régimen autoritario, en el momento en que los ciudadanos renuncian a defender sus derechos constitucionales, empezamos a ser aplastados sin discriminación.



Por eso resistimos el allanamiento ilegal. Y ahora el Presidente me amenaza con la cárcel, y dijo que si se así procedió contra un ex presidente, como es el caso del Dr. Alemán, por qué no lo va a hacer conmigo. Y yo le digo que proceda: lléveme a la cárcel, ejecute la sentencia que ya tiene redactada, pero nunca aceptare ser su rehén.



Porque Nicaragua está postrada a causa de esta política de rehenes, que han sido sometidos al chantaje para hacerle concesiones al autoritarismo, empezando por el ex presidente y reo Arnoldo Alemán sentenciado por corrupción. Y rehenes son no sólo los que están procesados en juicios pendientes, por la instrumentalización política de la justicia, sino también los empleados públicos honestos, los técnicos del gobierno, los altos funcionarios, algunos magistrados, los empresarios, la mayoría de forma forzada, son rehenes de una política siniestra que tiene empantanado a este país.



Cada quien debe reflexionar con su conciencia, si acepta someterse a esta política de chantaje. Yo tengo mi conciencia tranquila, y he decidido que no aceptaré ser un rehén de Daniel Ortega. Un Presidente que se colocó por encima de la ley, desde el primer día en que inició su gobierno, el 10 de enero del 2007, cuando instaló la Casa Presidencial en la Secretaría de su partido FSLN, y poco a poco la ha ido amurallando hasta convertirla en un nuevo Bunker.